Un clásico que sigue vigente

En la Sala Principal del Teatro Solís se presenta una platea llena y en el escenario, sobre el costado izquierdo, un atril. Sabiduría se encarga de dar la apertura a Antígona, que con sus retoques la trasladan al presente, teniendo una pregunta clave que guía toda la obra ¿Están las leyes del Estado por encima de las de la naturaleza, se nombren “ciencia”, “dios” o “herencia”? Mientras que abordan temas de la sociedad mexicana, los problemas políticos, los desaparecidos y sus consecuencias. “Es una reflexión a partir de la desobediencia civil”, dice en una entrevista David Gaitán, actor y dramaturgo mexicano de 33 años, quien también director de la obra, su decimocuarto montaje.

Al ser una adaptación hay algunos cambios respecto a la tragedia clásica que se conoce. Tal es el caso, de personajes suprimidos, como por ejemplo Eurídice (esposa de Creonte), y Hemón que no es hijo del rey sino amigo, en esta ocasión. El texto cargado de referencias a cuestiones que atañen a la población mexicana, como así también otros que sobrevuelan cuestiones más polémicas como el rol de la mujer, su carácter y su histeriquismo, que no sabemos si fue con intención del director llegar a la reflexión a través de la burla o la primera viene por añadidura. La incorporación de Sabiduría, un personaje que hace por un lado de hilo conductor, como también de quien incita a las reflexiones de los personajes, haciendo que las situaciones tomen otros rumbos, mientras que provoca que el espectador vea otras facetas de la acción.

La escenografía no ostenta grandezas pero logra hacerte sentir parte de la obra. En la esquina superior derecha, al fondo cuelga el cuerpo de Polinices balanceándose, que entra en juego un par de veces en la historia. La máscara del único guardia que acompaña a Creonte y su cuasi monólogo final, único momento en el que él tiene voz. Unas líneas que parecen descolgadas, de temas banales tratados con profundidad, la vida familiar, la crianza de sus hijos, el paso del tiempo, rellenan la espera de la condena de Antígona. El cuerpo desnudo de ella sola en el escenario, no solo muestran el desnudo físico sino, tal vez, por todo su anterior discurso, la desnudez en pensamientos y sentimientos. Los flashbacks de los personajes. Así construye Gaitán la nueva Antígona, en el 2015.

La tragedia cierra de manera totalmente inesperada, con un pueblo que envuelve al público con sus gritos desde los costados en las butacas, la obra cobra vida, y cada uno es un tebano más. Cincuenta extras de escuelas de teatro montevideanas se levantan de sus asientos y corren alborotados por la platea, con música y luces desconcertantes, suben al escenario y hacen un desfile de banderas con los colores del pabellón mexicano, dando muerte a Creonte, Rey de Tebas.

Estela Arriola

 

 

 

Antígona bajo la dirección de David Gaitán se presentó el 10 y 11 de agosto en el Teatro Solís en el marco del Festival Internacional de las Artes Escénicas (FIDAE)