Recital de Fito

“La gente está perdiendo/ está perdiendo la ilusión de vivir”

Fito Páez volvió a Montevideo, el pasado viernes 6 de abril, para presentar su vigésimo tercer trabajo discográfico: La ciudad liberada, lanzado en noviembre del año pasado con grandes halagos y algunas críticas. En este álbum Páez se dedica a hacer canciones con los temas que están sobre la mesa: los problemas políticos y sociales que existen en Argentina como en el resto del mundo. Al respecto ha dicho:  “Estamos en un mundo ultraconservador, me da esa sensación, y todas estas cosas que suceden son los anticuerpos sanos contra ese mundo”

Páez subió al escenario del Teatro de Verano Ramón Collazo pasadas las 21:05, mientras los espectadores se iban arrimando, algunos con paraguas y otros con capas de lluvia, para dejarlo todo en un show de más de dos horas, con momentos muy variados. Fito comenzó su show vestido con vaquero negro, remera blanca y chaqueta azul oscuro, atuendo que lo acompañó durante las más de 20 canciones, y que dejaba ver todas sus facetas, la rockera, la popera, la eléctrica, la parte romántica y caótica.  Como el disco que se presentaba.

El rosarino pasó del micrófono sobre el borde del escenario, a quedar detrás del piano en el centro, y contagiar adrenalina con una guitarra roja con la que ha tocado en giras anteriores. Acompañado todo el tiempo de su banda que lo hace resaltar aún más, porque están pero no se ven hasta que Fito los nombra, son los que ejecutan el sonido, los que preparan el lugar para que estalle Fito Páez con su guitarra, con su voz y con sus recorridas por el escenario. En esta ocasión la artista invitada fue la uruguaya Julieta Rada, que acompañó los coros y aportó al show su propio swing, con su baile a un costado del escenario, su voz en los coros y hasta se coló el candombe en una de las canciones del argentino.

A pesar de que los temas de Fito toquen problemáticas reales y actuales, tales como la desigualdad de género y tenga un tema que autodenomina “la primera canción feminista” y el tema número uno del álbum Aleluya al Sol  es nombrado por los medios como el himno feminista por su letra “Porque nunca estés sola en la oscuridad,/ porque nadie te dañe ni te haga llorar,/ porque todos tus hombres seamos mujeres,/ al menos, un segundo.” También hace mención a los desaparecidos, la corrupción política, las guerras en medio oriente y la violencia infantil.

El público uruguayo resistió en la calma absoluta la mayoría de las provocaciones de las letras y bocadillos agregados en vivo que denotan la improvisación rebelde del argentino, sólo cuando se nombraron a los desaparecidos algunos gritos de apoyo se oyeron desde la platea.

Los seguidores de Fito estaban esperando los clásicos, que como lo que son aparecieron desperdigados con orden por el recital. El músico daba la consigna y el público las seguía al instante, sin dudarlo, como cuando sonó el tema Te vi y el público cantó a capella, Recuerdos que no voy a olvidar con la luz de los teléfonos al aire, y A patear y a rodar mi vida con las camperas, pañuelos y hasta remeras recién sacadas que eran revoleadas por el  aire.

Montevideo, y el público uruguayo es conocido por el artista, lo siente como propio y lo hizo saber en medio de sus canciones, el lazo público – artista fue de confianza, hizo tres salidas del escenario, en la tercera antes del bis parecía una despedida a secas después de “Chau hasta mañana”, sin saludos, con todos los integrantes de la banda también afuera, con luces apagadas, se hizo esperar unos segundos que casi llegan al minuto, mientras que parte del público coreaba su nombre y algún “Grande Fito”, otros desconcertados miraban y sin entender esperaban ver que hacía la masa, para quedarse o irse, otros se fueron. Y reapareció para tocar el conocido Dar es dar, saludar y seguir tocando un par de temas más hasta que pasando las 23:10 se despidió hasta otro concierto.

Un show que dejó ver a un Fito con más energías que nunca, con la misma creatividad de siempre y un poder de reinventarse tremendo.

Estela Arriola