Generar puentes entre islas

 

El pasado jueves 26 de abril, en el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE), Alito Alessi nos regaló una conferencia sobre su trabajo, sobre DanceAbility.

Alito Alessi es profesor, coreógrafo y fundador de DanceAbility o habilidad para danzar, un método que integra a personas con y sin discapacidades que quieran compartir, explorar y crear movimientos y danza.

Al día siguiente de la conferencia, en el corte de un taller de danza que estaba dando en el INAE, coordinamos la entrevista:

Desde tu perspectiva y tus vivencias, ¿cómo definirías la danza?

Es el movimiento y el cuerpo hablando. El movimiento es lo que ha creado el lenguaje, y del lenguaje vino la organización de la sociedad. Hay muchos tipos distintos de lo que la gente llama bailar, pero para mí, es mejor que eso surja de todos los cuerpos.

Todos los cuerpos hablando, bailando, esa expresión es necesaria para la evolución de la sociedad.

¿Cómo fue tu acercamiento a la discapacidad?

En mi familia tenía tres personas con discapacidad con las cual crecí: mi madre, mi hermana y mi tío. Pero nunca fueron mi madre discapacitada, mi hermana discapacitada y mi tío discapacitado; eran mi madre, mi hermana y mi tío.

Yo nunca me había dado cuenta que mi madre era discapacitada, muchos años después de haber muerto ella, cuando un día una persona me preguntó: “¿Por qué sos tan bueno en la silla de ruedas?”, “Mi madre tenía una” le respondí, y fue ahí cuando me di cuenta que era discapacitada. Yo ya hacía cinco años que había comenzado con DanceAbility.

Sigo relacionándome con el mundo y la discapacidad de esta misma manera.

No trabajo con personas con discapacidad porque sea una problemática social, trabajo con todas las personas porque creo en la igualdad, humanidad, dignidad y democracia. Esto significa trabajar con toda la gente, que es la filosofía de la danza contemporánea de mi generación.

Entiendo que la sociedad hace la vida muy difícil para las personas con discapacidad, por no prestar atención a la arquitectura, transporte y acceso a edificios, no está puesto el foco en lugares en que todos puedan estar juntos y compartir conocimiento. He aprendido que cuanto más diversa es la población en la que estás, teniendo acceso los unos con los otros, hay más conocimiento disponible para compartir y evolucionar la sociedad en una dirección positiva.

¿Cómo nace DanceAbility?

En mi generación a finales del 60, principios del 70, cuando comencé a ser un bailarín contemporáneo, la filosofía era que todo el mundo podía bailar, era una especie de revolución en contra de la institución de la danza que decía que debías tener un cuerpo perfecto para danzar. Entonces en mi generación la gente comenzó a revelarse, empecé a darme cuenta que incluso aquellos que estábamos hablando que la danza debía ser para todo el mundo, no estábamos haciendo nada para ello.

Comencé a trabajar con toda clase de personas, a resolver problemas de cómo enseñar cierto movimiento a personas que les cuesta mucho hacerlo, teniendo que esperar para que esa persona pueda estar involucrada. Me di cuenta que si iba a tratar de enseñarle a toda clase de personas, tenía que crear un programa que pudiera cambiar dependiendo de quienes fueran mis alumnos, para que nadie en ningún momento tenga que separarse de la comunidad. Para tratar de no llegar a ese modelo de jerarquía de quién lo puede hacer y quién no, cree un propio modelo: DanceAbility, en 1997. Al principio fue todo un experimento, y después de haber cometido muchos errores realicé un método que se puede enseñar, teniendo profesores y equipos en más de 45 países.

¿A partir de qué proceso se crean las coreografías?

Al principio en el trabajo me di cuenta que la gente, primero que nada, no sabe cómo mirar la improvisación. Por supuesto saben mirar, lo que no saben es observar a la gente discapacitada. Entiendo que la gente para aprender a mirar necesita que le cuenten una historia, mi razón para hacer coreografías es que la gente que lo mira logre una conexión.

Cuando hago coreografías trabajo de igual manera con personas con discapacidad como sin discapacidad, el mismo método se utiliza para todos. Improvisamos mucho, y de a poco empiezo a pedirles que hagan cosas basado en lo que sus cuerpos necesitan, así es como se comienza. Después puede continuar en diferentes direcciones dependiendo de la coreografía específica, en lo que se va a estar interesado en comunicar a las personas que van a mirarlo.

En lo que estoy interesado, sobre todo, es en presentarles nuevas formas de considerar y mirar las cosas, no decirles cómo deberían hacerlo, sino darles diferentes puntos de vista, teniendo así una perspectiva educada acerca de cómo están tomando sus decisiones.

Con respecto a la conferencia de ayer: ¿cómo argumenta que su foco “no es la discapacidad sino que nadie se sienta aislado”?

Estoy interesado en lo que es posible, y creo que las cosas son posibles cuando una población es muy diversa, se aprende mucho más que cuando estás en una población que se conforma por las normas de la sociedad.

Hay un montón de razones por la cual una persona se siente aislada (que no tiene que ver con lo que pensamos de discapacidad), por ejemplo por no tener dinero o transporte para ir a una clase.

En la sociedad en el momento presente hacemos islas de gente: los ciegos por acá, los que no tienen discapacidad por aquí, los bailarines ahí, los de teatro por allá, la gente con discapacidad física acá; y difícilmente se comuniquen entre ellos. Pueden pasar muchas cosas si generamos puentes entre esas islas”.

 

¿Por qué Uruguay?

Hay una pequeña historia que contar. Yo estaba haciendo DanceAbility hacía 20 años en la ciudad donde vivo, y me hice amigo de una mujer que nació en Montevideo. Ella fundó la “Escuela Roosevelt” en los años 40 -cuando aquí había una dictadura- y quería hacer una escuela donde se enseñara danza para niños con discapacidad, pero el dictador no lo permitió. En su momento se fue de Montevideo y se mudó a Estados Unidos.

Ella estaba viviendo en mi ciudad y leyó sobre mí en los diarios, me llamó por teléfono y después de charlar nos volvimos amigos.

Pasó un tiempo y ella no sabía que su escuela seguía existiendo en Montevideo, hasta que decidieron comunicarse de Uruguay y mostrarles fotos de la escuela en funcionamiento y de los niños. Enseguida me llamó y me dijo: “Alito te puedo mandar a mi escuela y finalmente los niños van a poder bailar”. Entonces en el 2007 vine a Montevideo y di talleres entrenando personas para ser maestros de DanceAbility en la escuela.

Volví a mi casa y le dije: “están pasando cosas muy buenas”, y respondió: “quiero que distribuyas tu trabajo en todo latinoamérica, y que Uruguay sea el centro de DanceAbility en latinoamérica”. En ese momento hicimos un compromiso con mi organización de venir a Montevideo por 15 años y mantener la danza en la “Escuela Roosevelt” para niños con discapacidad. Ya estamos acá hace 11 años, y 100 niños con discapacidad tienen clases dos veces por semana.

Voy a seguir viniendo para crear una comunidad de DanceAbility que pueda ser autosustentable, tratando de llegar al gobierno y al sistema educativo para dar a entender el valor del trabajo que hacemos. Montevideo tiene la oportunidad de convertirse en lo que ninguna otra ciudad en el mundo, y seguir en el camino que tienen algunas ciudades en la cual DanceAbility tiene una fuerza muy poderosa y sociedades muy fuertes”.

¿Has pensado acercarte al interior del país?

Nuestra meta es llevar DanceAbility a todo el país, lo hemos hecho y tengo interés en seguir haciéndolo.

César Martínez, masterteacher de DanceAbility Uruguay y traductor de la entrevista, agregó:

Sí, se han hecho talleres en Melo, Artigas (en Bella Unión hay un trabajo con niños muy interesante) y en Rocha. Siempre que podemos vamos al interior, estamos muy deseosos por ir, Uruguay tiene el mayor número de profesores de DanceAbility en el mundo, somos unos cuantos para trabajar. Lo que está faltando es la infraestructura para ir a un lugar, tener transporte, locación donde quedarse y que exista un lugar adecuado para dar las clases (por ejemplo baños accesibles) y que los profesores puedan ganar algo de dinero. Hemos trabajado gratis muchas veces ya que hay una gran necesidad y ganas de llevar esto a todas parte del país.

Desde mis vivencias, agregué:

Yo particularmente soy de Colonia Valdense, departamento de Colonia, y en mi ciudad funciona “Hogar El Sarandí”, una obra de servicio de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata para personas en situación de discapacidad intelectual y motriz. Mi madre trabaja hace muchos años allí y me generó un acercamiento con la discapacidad desde niño.

Ayer lo que procese en tu conferencia fue que, si bien he participado en varios proyectos de integración con personas en situación de discapacidad y he planificado actividades que apunten a la integración, algo que nunca se nos ocurrió es la danza. El pensar en discapacidad muchas veces te lleva a creer que los cuerpos al no tener completa movilidad, no pueden danzar.

Respondiéndome Alito:

Esas son las ideas que DanceAbility quiere erradicar.