Camino al andar

Entrevista al periodista cultural Javier Alfonso

 

“Los lunes son tranquilos”, dijo Javier Alfonso en la sala de reuniones de Búsqueda, mientras se acomodaba en la silla. Apoyó en la mesa una pequeña tasa del expreso de máquina que iba a tomar. “Me olvidé de armar el mate”, dijo y tomó un sorbo.

Actualmente, Alfonso es periodista cultural en Búsqueda. Antes pasó por El Observador y sus primeras armas fueron en el semanario Crónica. Siempre se dedicó a cubrir cultura. En Crónica, dedicado a la música y en El Observador, llamado a cubrir teatro, luego de enviarles una entrevista que le hizo a un dibujante uruguayo de Hollywood. “500 pesos y un canje valió esa entrevista. No sabía ni lo que era el canje”, detalló. Dos semanas después estaba trabajando fijo en El Observador.

Empezó a cubrir teatro, sin ninguna formación específica, después que quedara un lugar vacante. “Pasé de ir al teatro una vez por mes, como mucho, a ir diez veces. Como fue la prioridad que me marcaron, me concentré en eso. Entonces, empecé a leer mucho sobre crítica de diferentes lugares y al año siguiente hice un taller que me dio mucha información, que fue La escuela de espectadores de María Esther Burgueño. Aprendí un montón de cosas que me nutrieron y aumentaron mi bagaje cultural sobre cosas que no había llegado a ver. Empecé a ver teatro en el 2004. Me había perdido toda una generación de artistas como Roberto Suárez y Mariana Percovich. Incluso, los primeros años de María Dodera que habían formado parte de una generación que generó un movimiento muy fuerte de sacar el teatro de las salas y se hacían muchas cosas en espacios no convencionales: Sergio Blanco en el 91, cuando tenía 18 años, hizo una versión de Ricardo III en el castillo del Parque Rodó que todo el mundo recuerda. En ese taller me empecé a enterar de mucho de lo que había pasado antes y eso es tan importante como leer lo que está pasando hoy”

Estudió comunicación en la Católica y después en la UTU pero no terminó ninguna porque empezó a trabajar. Su formación fue siempre haciendo y aprendiendo en el proceso.

Hace diez años que escribe en Búsqueda sobre música y teatro. “El rol del crítico es ser un mediador. El teatro es uno de los lugares donde se dan más resistencias. La gente que dice que se clava con el teatro, porque no le gustó una obra no vuelve más o pueden pasar cinco años antes de que esa persona vuelva a ir. Eso con las otras artes no pasa. Un disco no lo escuchás más, pero sì otros”, ejempleicó Alfonso sobre la función del crítico pero también remarcó la aparición de  “cada vez hay más mediadores, pues hay más herramientas digitales que nos permiten acceder a las obras sin haber estado ahí”. Pero el teatro sigue siendo “una isla, lo único que no podés descargar de internet. Con el teatro es todo intangible. Ocurrió, se murió. Queda en el recuerdo de los que lo vieron y pasa a ser reconstruido por el relato”

Alfonso mueve la taza de café para un lado y para otro de la mesa mientras hablaba sobre lo masivo del teatro en otros lugares en comparación con Uruguay.

“Yo tengo una teoría, que todavía no pude probar, que es que acá está el teatro por un lado y el carnaval por el otro. El carnaval dura la décima parte de lo que dura la temporada de teatro pero va 4 veces más gente en un mes y medio. Carnaval juega de igual a igual con el fútbol en cuanto a masividad. En otros países el carnaval está integrado dentro de lo que acá se llama teatro. En Argentina tenés tremendo movimiento del off, agarrás la cartelera y tenés 350 obras para ver. Tenés 15 o 20 grandes puestas en escena en la calle Corrientes en los grandes teatros que van 1000 personas por función. Funciones de miércoles a domingo y a veces doble función. Manejan una masividad que en un día van 5000 personas a ver teatro. Pero eso nosotros acá lo tenemos en el carnaval que, se puede comparar con Buenos Aires por la cantidad de personas. Acá incorporaremos toda la movida que es el carnaval al teatro sería una cosa más masiva”

Es escéptico sobre el impacto de la crítica en los lectores. “Yo pienso que algo debe hacer pero la venta de semanarios escritos, de la prensa escrita en general han bajado muchísimo. A veces te llega la repercusión de los propios protagonistas.” Hoy en día se escribe menos, antes se hacían tres o cuatro críticas por semana cuando ahora se hace una. Eso le daba la posibilidad de profundizar más e incluso hacer alguna crítica negativa “pero ahora en un medio semanal uno tiene que elegir y casi siempre termina eligiendo y sobreponiendo a la que uno más le gustó”.

“Historias hay miles, por lo menos en teatro y música que son las áreas de manejo. El tema es tener las ganas y la disposición de salir y armar tu propia agenda; de lo que querés ver y no depender únicamente de la agenda. Claro, tenés a los productores que te llaman y te atomizan para que vayas a verlos y sólo podés cubrir un 1% de los pedidos, pero a veces está bueno darle bola a tu propio mundo que puede ser muy interesante. Más allá de lo que la propia agenda marca”

Mateo Peri y Santiago Barreiro